jueves, 5 de marzo de 2009

Funciones privadas (y degustaciones)

Entre el 6 y el 8 de marzo se llevará a cabo la primera edición –en Argentina, porque en España ya es un clásico- del In-Edit Cinzano: Festival Internacional de Cine Documental Musical. El nombre lo dice todo. Sólo resta agregar que dichas pelis son acerca de grandes grupos, legendarios solistas, géneros musicales y otras yerbas.
El martes 3 por la mañana se realizaron dos funciones privadas para prensa en el Atlas Recoleta, una de las sedes del evento.
Los organizadores no se anduvieron con chiquitas. Para empezar, a cada acreditado le correspondía una bolsa negra con catálogo de películas, gacetilla de prensa, propagandas y, lo más loco, una botella de Cinzano. Tremendo.
En un rincón del hall, mesas con café, jugo de naranja y masitas dulces. Como no había desayunado me vino bien. En el otro extremo, una barra con botellas de Cinzano acomodadas por todas partes. ¿Habría tragos para los presentes? Hasta las 10 y minutos no había señales de vida en ese sector.
Unas nueve personas y yo ingresamos en la gigantesca sala. Tras un muy interesante spot del festival, proyectan Babasónicos x Melero. El pionero del pop electrónico argento filmó a Adrián Dárgelos y compañía durante una reciente gira por México. Si bien hay imágenes de recitales y behin the scenes, la búsqueda de Melero es más anticonvencional: la idea es captar el espíritu psicodélico de la banda, y para eso se usan efectos como sobreimpresiones, loops y pantalla múltiple. Una curiosidad para fanáticos y cultores del cine más experimental.
Antes de la siguiente película, una hora para dar vueltas, almorzar los sanguchitos y empanadas que la gente del catering reemplazó por el desayuno y, en mi caso, para degustar los tragos con Cinzano: Cinzano In-Edit (sí, la bebida del festival), Cinzano Orange, Cinzano Ginger Ale, Cinzano Lima Limón... Uno más espectacular que el otro, pero antes del Cinzano Tónica debí parar un poco. “No tenés que manejar, ¿no?”, me preguntó, por si acaso, uno de los dos carismáticos barmen. Cuando llegó el momento de regresar a la sala para ver Johnny Cash at Folsom Prison ya estaba medio puesto. Ojo, igual disfruté del documental a cargo de Bestor Cram acerca de, bueno, el título ya lo dice bien claro. Cash era un groso, aunque nunca fue tan popular en este país. Muchos deben recordar el biopic sobre su persona, Johnny y June: pasión y locura, en el que el músico country estuvo genialmente interpretado por Joaquín Phoenix (y eso que no se le parecía en lo físico). Tal vez por su estilo de vida, Johnny Cash siempre se sintió identificado con los presidiarios y solía tocar en cárceles. En 1968 dio un recital en Folsom, California, que se grabó en vivo y devino en un disco adorado por todo melómano. El film ahonda en las vivencias y pareceres del músico, la relación especial con un recluso con inquietudes artísticas, la vida de otros prisioneros, todo al ritmo de clásicos de ya-saben-quién.
Es evidente que la primera edición del In-Edit se viene con todo.
A continuación, algunos momentos Kodak.


La puerta del Atlas Recoleta.


Masitas.

Bebidas.

Sanguitos de diferentes gustos.

Los muchachos, firmes junto a la barra.

Dos exponentes del Cinzano Orange.

2 comentarios:

Esteban Decker dijo...

Digamos q' la pasates bien cine y algun tentepie. Q' vida sacrificada jajaja.

Humberto Acciarressi dijo...

Hey Michifus. ¿En qué andás? Me enteré de tu blog, que pasaré a linkear, gracias a Lucas, a quien me encontré en una fiesta. Andá por el mío para enterarte por dónde viene la cosa. Ariel me dijo que también se había encontrado con vos no hace mucho. Un abrazo grande