jueves, 13 de noviembre de 2008

Cine junto al mar (I)

El 6 de este mes comenzó el 23* Festival Internacional de Cine de Mar del Plata , que se extenderá al domingo 16.
Ya se sabe que es el festival de cine clase A que tenemos los argentinos y todo eso. Yo estuve unos pocos días en Las Feliz, pero traté de aprovechar cada hora al máximo. Lo que sigue es otro de mis acostumbrados intentos de crónica. ¡Qué momentos inolvidables, por Dios!

Jueves 6

Tras un viaje que se hizo interminable (y eso que viajaba en El Rápido Argentino), a eso de las 15 hs. pisé suelo marplatense.
El plan era hospedarme en el apartamento de José Luis, un amigazo al que no me cansaré de agradecerle. No fue necesario tomarme un taxi hasta la vivienda: el edificio estaba a una cuadra y media de la terminal. Fui caminando con bolsos y todo.
José me recibió. Después de los saludos, agarramos los programas del festival y empezamos a marcar películas para ver durante el fin de semana. En Buenos Aires ya había marcado algunas: The hurt locker, lo nuevo de Kathryn Bigelow (¡De visita por acá!), y A L’intérieur, peli de terror francesa que promete ser muy perturbadora. Marcamos JCVD, la aparente resurrección cinematográfica de Jean Claude Van Damme; Las hermanas L, de santiago Giralt, director de UPA; Chelsea on the rocks, de Abel Ferrara, un film de Takeshi Kitano y algunas otras cosas más. También tengo en mente asistir a las charlas de Tommy Lee Jones y de la Bigelow.
En medio del frenesí por la programación pierdo la birome. Suerte que llevo encima un lápiz.
Recién al terminar con eso fui a la habitación que me correspondía. La compartiré con Sergio, un amigo de José que también estará en Mardel durante el festival (aunque él no sea ningún cinéfilo). En el espacioso y agradable apartamento también se hospeda Mariana, la novia de José.
No hubo tiempo para más: me cambié, agarré un buzo y salimos para el Hotel Provincial. José pudo acreditarse. Yo no lo hice porque hasta hacía pocas horas no estaba seguro de poder viajar. En la edición 2007 sí estuve acreditado, por Haciendo Cine.
Según José, la organización es lamentable. Y, en los primeros días todo es un caos. Esperemos que se ordenen.
Tan buena gente es José, que hasta me consiguió una enterada para la función de Aniceto en el Auditorium, que abría el festival. José y yo vamos ubicándonos en la cada vez más extensa fila, casi toda compuesta por gente mayor. Tengan en cuenta que es una función gratuita.
Una vez en la sala del Auditórium, nos sentamos lo más adelante posible y en el centro. José, que ya había visto la película, me indicó que los actores estaban unas filas atrás de nosotros. Vi que Hernán Piquín, el protagonista, no se cansaba de ser saludado. Cerca de él estaba Edgardo Nieva, el Gatica de la pantalla grande. Me pregunto si Favio también vendrá. No puede faltar justo él.
Casi al mismo tiempo veo a esas dos leyendas vivientes. Primero a José Martínez Suárez, flamante director del festival y director de cinco clásicos de siempre. Y a los pocos minutos, en medio de aplausos, fotógrafos y flashes, aparece el enorme, el magnánimo Leonardo Favio. Anda a duras penas, pero no por eso pierde presencia en la sala. Fernando Martín Peña, ahora en su rol de mano derecha de Martínez Suárez, debe ahuyentar a los fotógrafos. Vi que Cynthia Sabat, mi otrora jefa en HC, se escabullía entre la multitud y conseguía darle un beso al maestro.
Arranca la proyección, arranca el festival.
¿Quién hubiera imaginado que El romance del Aniceto y la Francisca tendría una remake, y a cargo de su director original? Muy pocos ,seguro. Lo cierto es que Favio reversionó su propia obra, pero en clave de ballet. El resultado es de una potencia visual poca veces vista en el cine argentino. No es necesario ser experto en danza para apreciar el trabajo de los bailarines que protagonizan Aniceto. Y las escenas de gallos peleándose son únicas. Merecidos aplausos para una gran película que pasó desapercibida en las carteleras porteñas.
Favio se va de la misma manera en que llegó: en medio de aplausos y fotógrafos. Menos mal que tuvo suerte de saludarse con Piquín y con el resto del elenco.
Sergio, Mariana y yo debemos irnos del Auditorium. José sí podrá presenciar el acto de inauguración y todo eso, que contará con la presencia de Cristina K. Por eso afuera hay una fuerte seguridad policial.
Los chicos vuelven al departamento. Yo saco pasaje de vuelta en la terminal y vuelvo al territorio festivalero. La alfombra azul ya está lista. Debo conformarme con mirar desde casi cien metros, detrás de las valla, en medio de sesentonas cholulas. Enseguida aparecen Tommy Lee Jones (“¿Ese actor es?”, dice una vieja, “sí, hizo muchas películas”) y Graciela Borges, muy saludada por gente de la tercera edad. No hay nada más que hacer acá. Me voy.
Luego de comer un pancho, regreso al apartamento. Recibo un mensaje de texto de José: "Estoy sentado a dos filas de la Bigelow". ¡Guau! Mientras Sergio ve Dr. House y Mariana parte a reunirse con su novio, me preparo para dormir. Mañana será un día movido.

Carteles del festival.

Preparativos de la alfombra azul (¿no era roja?)

Una multitud esperando para entrar a ver Aniceto en el Auditórium.

José y Sergio, unos amigazos que me bancaron en el depto.

El curiosos techo de la sala del Auditorium.

Sí, el de gorrita es él, Leonardo Favio. Sobran los adjetivos.

Hernán Piquín, protagonista de Aniceto, firma autógrafos.

1 comentario:

H dijo...

si lo haria mas cerca me pegaba una vuelta

salutes desde SCI TERROR
H