jueves, 4 de septiembre de 2008

El poder de la imaginación y la memoria


De Muerte en la granja pasamos a un film que no puede ser más distinto.
Ciertamente, La escafandra y la mariposa es distinto a cualquier cosa conocida. ¿Conocen más películas contadas mayormente desde el punto de vista de alguien que sufrió un derrame cerebro vascular y que sólo puede comunicarse mediante el parpadeo de su ojo izquierdo? Eso le sucede a Jean-Dominique Bauby (Mathieu Amalric), editor en jefe de la revista Elle. Un hombre talentoso, exitoso, moderno, bien parecido... Hasta que termina en esa situación. Aun conciente dentro de esa inerte bóveda de carne y huesos y órganos, comienza viajar a través de la imaginación y los recuerdos. A la par, deberá afrontar situaciones personales que quedaron pendientes, sobre todo con su ex esposa (Emmanuelle Seigner) y su amante.
El artista plástico y director Julian Schnabel ya había demostrado su original visión en Basquiat y, sobre todo, en Antes que anochezca. Pero con La escafandra... consiguió su opus mágnum. Al igual que las dos películas nombradas, también es un biopic, esta vez basado en la autobiografía que el propio Bauby dictó con su pestañeo. El guión original fue escrito en inglés, pero Schnabel convenció a lo productores de filmar en francés. Un tipo con pelotas si los hay.
Sin embargo, el fuerte de esta maravilla reside en el aspecto visual. Larga vida al polaco Janusz Kaminsky, el director de fotografía, que trabaja con Steven Spielberg desde La lista de Schindler. Aquí hace una de sus labores más emblemáticas y novedosas. Para que se den una idea, los primeros veinte o treinta minutos están contados desde el punto de vista del único ojo bueno de Bauby, con lágrimas y parpadeos incluidos. En otros momentos la acción se muestra desde afuera del personaje y queda patente su parecido con Mar adentro, con la que se la comparó. No obstante, jamás deja de ser una gema.
Amalric pasó a ser mi ídolo. Este actor ya es recurrente en el cast casi todas las películas francesas que se vienen estrenando. La mayoría seguro lo tiene de Munich, donde hacía del informante de Eric Bana. Dentro de poco lo veremos como el villano de la nueva de James Bond, Quantum of solace.
No hay golpes bajos en La escafandra..., pero uno termina llorando desde el principio hasta los créditos finales. Recuerdo una escena con Max Von Sidow, quien hace del padre de Bauby, y casi salpico de lágrimas el teclado.
Resulta imposible pensar qué haría uno si le tocara vivir una situación como la de ese hombre. Yo, la menos, no tengo una respuesta. Uno podría decir que no vale la pena vivir así, que es mejor la muerte inmediata, la eutanasia... Pero no es tan simple. No, no, es todo un tema. Es algo que no quisiera afrontar, pero uno nunca sabe.
Bueno, si todavía no la vieron, háganlo cuanto antes, y no olviden las Carilinas.


Otra cosa: si alguien piensa filmar una biografía de Roman Polansky, pueden hacerlo ya. Amalric es igualito. Incluso habla francés y inglés. Y queda bien al lado de Emmanuelle Seigner, esposa del Enano Maldito de cine.
No digan que no es una buena idea.

2 comentarios:

H dijo...

huuuuuy esa tiene una pinta de bajon mal!!! el otro dia tambien prepare un post de Black Sheep jejeje
mucho delirio no?

salutes desde SCI-TERROR
H

EL ODIANTE dijo...

Aguante Almaric!
Mirate Reyes y Reina que ahí la rompe.